domingo, 6 de julio de 2008

Mis datos invisibles



















Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. También ha organizado numerosos ciclos de performances poéticas junto al grupo El Desaguadero como Poesía Desafinada, Textos Colgados, Poesía de Primeros Auxilios, Poemas Revelados y Herencia Poética, entre otros. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura en escuelas secundarias y publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero. Además ha colaborado con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza, las revistas Serendipia y Poesía Argentina. En 2007 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona (Ediciones Culturales de Mendoza, 2009). En 2011 publicó la edición digital de su primer libro de relatos breves, El dragón pregunta. Entre 2010 y comienzos de 2013 fue editada por entregas, en el blog Ciudadeseo, la novela De los Portones al Arco. También ese año vieron la luz el libro de ensayos La visión del anfibio (edición electrónica) y, en papel, Gallito ciego, selección de poemas 2007-2013 (Libros de Piedra Infinita). En 2014, el poemario Ciencia ficción apareció en la Colección El Desaguadero.


POESÍA

Mundo ventana
Pájaros de tierra
Primera persona
Gallito ciego
Ciencia ficción

NARRATIVA

El dragón pregunta
De los Portones al Arco

ENSAYO

La visión del anfibio

domingo, 11 de marzo de 2007

Mundo ventana




Hernán Schillagi

Poemas

1999


Colección de poesía desierta

Libros de Piedra Infinita, 2002





A Cecilia,
por sostenerme
el corazón.





TAN LEJOS/TAN CERCA


Cruces

Un pájaro en la rama
un camino de tierra
mi mano sosteniendo una brasa.

La rama sacude sus plumas
el polvo transita destinos
la brasa apareándose con mi mano.

Lo real y lo irreal
la verdad y la mentira
el vuelo y la caída.


La cruz en la boca

Hoy
con la cruz en la boca
he nombrado:

al ala que se agita
al barro sin forma
al viento subterráneo
al fuego impuro
al agua al aire al sol
a todo lo desafiante.

Por primera vez.


Moneda

O la espera
o los días
o la nada.

O todo.

Optar la cruz
y la cara.


Equilibrio

Tu mano
mi mano.

Tu sexo.

Tan inasible
y tan mío.


Presa

Frágil
inquietante
hambriento.

Lento
observador
avasallante.

Seducido
desnudo
entregado.


Vapor

Te hallaré en mí
como un jarrón
lago de forma mía...

Luis A. Spinetta

Una mañana soy lago
una gota se filtra en mi forma.

Una mañana soy gota
y ansío deformarme.


Símil

Como una flor
guarda en sus pétalos
la memoria sin memoria.

Frágil.


Fusión

Vuelan mil pájaros
convertidos en uno.

Su canto y su color
se han unificado.

También su sangre
también su silencio.


Ilusión

Cae un día
y los demás
se desprenden
de la memoria
como el rocío
de las hojas.

Y se aplastan
contra el suelo.


Escultura

Descalza en la piedra
es decir desnuda.

Piedra y mano
la toman
la tocan
la forman.

Sangre
roca
mujer.


Laguna

Veo
caer
la hoja
seca
en tu cuerpo
de agua
que todo
humedece.


Cuerpo elemental

Huellas en la arena
y la presencia de alguien
en el pasado.

Reconstruirme.

Desde los límites del viento
en el profundo recuerdo de un río
desde la hoguera de la realidad.


Tan lejos/Tan cerca

Buscarnos
y proteger las distancias.

Hallarnos
al saber que el otro
se ocultó en mí.




MUNDO VENTANA


1

Ciudad
poblada de noche
habitada por el viento
dormida en el polvo.

Ciudad informe
mutada en un desierto abandonado.


2

Toda la ciudad
en la que nos apoyamos
se vuelve ceniza
y vuela.

Entonces
nos apoyamos
en el fuego
o en el aire.


3

Cada ciudad
anida otra en su vientre.

La de las voces liberadas
la de los callejones
sin salida ni regreso
la que llena de luz y ciega
al mismo tiempo.

La ciudad
que eligió amarse
sobre la noche.


4

Encontrarme
con tus ojos ciudadanos
en la plaza
en los árboles
entre los autos
rescatando
a niños
de una soledad
de muchos.


5

Es imposible volver sobre los pasos
si se han roto todos los puentes...
Rubén Sevlever

La ciudad
cubierta de carteles
o cruces iluminadas
oculta su verdadera forma.

Su forma
de puente colgante
suspendido en el aire
partido por la indiferencia.

Un puente
que no une a nadie.


6

Ciudad
que busca su nombre
en grietas o en venas
que se cortan
con el filo del horizonte
que se abren
como los ojos de un pájaro
descubriendo el amanecer
y que se borran
una a una
con el polvo.

Sin nombre verdadero
sin cuerpo real
ciudad
que busca su identidad
en lo más maldito
de sus entrañas
de su ser abandonado.

Una identidad
que se oculta en sus heridas.


Luces en la ventana (6 haikus)


1

Llueve en los muros
donde chocan los pájaros
que huyen del sol.


2

Abro las calles
camino las ventanas.
La ciudad duerme.


3

Todas las sombras
a la luz de la tarde
buscan su forma.


4

En la ciudad
en la oscura ciudad
un sueño duele.


5

Sobre la ruta
la lluvia se detuvo
a poseerme.

6

No hallarme aquí
adonde me he perdido
sino en los límites.


Condena

Los girasoles
cansados de seguir al sol
indican la sombra
hacen de la piedra su color
y se obligan a nacer.

Los girasoles
de algún modo
eligen su condena.


Infancia

Sé lo que no es.

No es un patio
un árbol
una baldosa.

Ni un recuerdo
que vuelve disfrazado.


Árbol

Nunca los árboles
quisieron morir.

Camino
respiro
y me entierro.

Solo
aferrado a una lágrima
rodeado de espinas
cerca de la sangre
seco.

A punto de caer
busco mis raíces
me descubro árbol
y vuelvo a respirar.


Luz en mí

Encerrado
como se encierra la luz
en las casas
las ventanas
las personas
al caer la noche.


Extranjero

Los lugares
me parecen lejanos.

Me aproximo
pero no llego.

Sólo me paro
en sus límites.

Y contemplo.


Fugaz

La última luz
de un atardecer
me encuentra
solo
en la plaza
de una estación
oyendo pasar los trenes
la gente
los sueños
o todo lo que se va.


Mundo ventana

Hojas ocultando la vereda
un horizonte de piedra
un perro dormido o muerto
humo en los techos
o en el rostro de la gente
pájaros y niños en silencio.

Todo
lo miro alejado
por este mundo ventana.




EXTREMOS


Sin raíz

Ser nada
y dolor.

Arraigar
los espacios vacíos.

Recogerme en pedazos.


Sustancia

Un cuerpo sobre la mesa
es pan.

Desmigajado espera.

Una lágrima y su sal
lo tornarán hombre.


Zonas oscuras

La luz del farol
ilumina tu cara.

También ilumina otras caras
descubre otras manos
impacta en las frentes.

Ilumina tu cara
y lo extraño
no es tu agradecimiento
sino
tu mendigar
sin conocer el hambre.


Mancha

Necesito el silencio
como un espacio inabarcable.

Sin fronteras.

Donde la palabra
sea una mancha
que estoy obligado
a borrar.


Polos

La verdad sin la mentira
caería en su propia trampa
se repetiría en su discurso
y se fingiría un adversario.

La verdad
nada más que la verdad.

Cuando los opuestos
se contraen.


En silencio

No dejo de ser
(si en las voces
de una tormenta
callo)
luz y agua.

Agua de pozo
luz de farol.

Víctima
de un silencio artificial.


Sacrificio

Los árboles
habitan en el sol
y la imposibilidad
de rescatarme
provoca el fuego
enciende las hojas
me aleja de la salvación
me acerca a las cenizas.

Inmolarme
y vacío.

Por un mundo.

Por un infierno.


Último diluvio



A Jorge Luis Borges

Cada una de las cosas
como las paredes de una celda deshabitada
el sol sobre las cruces de un cementerio
las piedras de un camino perdido
la forma de una nube gris
son restos
de un diluvio salvaje
que no podemos recordar.


Espejado

Me reflejo (a mí)
en la completa desnudez
con la secreta traición
de ocultarme (siempre).


Un todo

El aire
el polvo
la luz.

Brutalmente atravesados
por lo cotidiano.

Partes de un todo
que se destruye
con sólo nombrarlo.

Un todo roto
incompleto
real.


Gestos

En mis manos
hay tanto más por hallar...
Francisco Bochatón

Rey en mí
sin las manos
para perdonar
o matar.

En mí
el mundo se desmiembra
de gestos morales.


Sin la máscara

Otorgo mis heridas
las ofrezco al barro.

Limpio de mi cuerpo
todo dolor y grito.

Grito.

Desde el arrepentimiento
sin la máscara
con el rostro y la voz.


Espada y cenizas

Una espada en el camino
significando la presencia
de un elemento en el pasado
que luchó
mató
brilló
y olvidó:

las batallas sin conciencia
las duras manos del hambre
las noches en blanco
y ese elemento
de fuego
que clava
que revuelve
una memoria
de cenizas.


Vaivén

La victoria
donde mi cara reflejará
tus pies de agua.

Tus pies son barro
donde mi cara conocerá
la derrota.


Despedida

Me fui, como quien se desangra.
Ricardo Güiraldes

Un mismo sendero se desgaja
el dolor subyace en cada vena.

Irnos.

Y la tristeza
se funde con la distancia.


Desengaño

Espalda contra espalda
dos ángeles se friegan las alas
en busca de su humanidad.


Fisuras

Haber iluminado
con cielos y ríos
(en lo más hondo)
cada fisura de un cuerpo
que se resiste a la totalidad.


Silente

Dentro de la miseria
de mi voz.

Imagino
lo que no puedo nombrar.


Circular

Y caí
sin temer al fondo.

Decepcionado.

De allí vengo.


Quebranto

Aún los gritos
no cubren
el atroz silencio
que me inunda.

Pronunciarme.

Hasta quebrar la voz.


Extremos

Crearme un abismo
con los fragmentos
que me otorga
la nada en ruinas.

Salto al vacío
y toco los extremos.


©Hernán Schillagi

Algunos poemas inéditos















De 50 fósforos (haikus), 2002




Breves palabras
El haiku, es una composición poética japonesa de los siglos XV y XVI, que se destaca por su concisión y su poder evocativo. Consta de tres versos no rimados, de cinco, siete y cinco sílabas.

De algún modo, considero al haiku como un fósforo: lo tenemos en la mano, nos alumbra, nos da calor, nos descubre un mundo fuera de la oscuridad y todo ocurre en un vibrante destello de luz.

Hernán Schillagi, febrero de 2002


SERIE MÚSICA

1

La negra nota
cae desde el silencio
y me da luz.

2

Aunque invisible
a la tarde oscurece
la eterna música.

3

Do re fa sol
cada nota y las cuerdas
quieren silencio.


9

La partitura
se enciende cada noche
con las estrellas.

10

Esta guitarra
que se afirma en mi pecho
calla el latido.


SERIE HOGAR


1

Oscuro y en vela
camino por la casa
y entro en los sueños.


4

En cada paso
de Cecilia el futuro.
Ella es la casa.

5

Un par de ambientes
la cama el sol la mesa
y la esperanza.

6

Mezo a Rosario
y el tiempo nos perdona
en la cadencia.

8

Lejos el tren
anuncia la llegada
cruel de un recuerdo.



SERIE CIUDAD

2

Sin las miradas
la ciudad está rota
y vuelve a armarse.

4

Al abrazarnos
se ahuyenta el abandono
de las ventanas.

6

Ciudad sin tiempo
ni nombre. Con un rostro
triste me aguarda.

7

Dentro del humo
los edificios juegan
a ser humanos.

9

Quiero una herida
que no sea la calle
donde nací.

SERIE NOCHE

2

La cruz se inclina
a otra sombra. Es la noche.
Me siento solo.

3

Entre dos días
en el cielo en los sueños
y dentro mío.

5

Toda la luna
ilumina el deseo.
Miedo en las sábanas.

7

Esta vigilia
ha destruido los límites
de mí en la cama.


9

En la pared
la sombra de dos cuerpos
quebrados se unen.




SERIE SILENCIO

1

Amordazado
mis palabras se cubren
de un tinte blanco.

3

Cierro la boca
con el verbo en los dientes.
Sangre en los labios.

6

Llevo sumiso
el dedo hacia mis labios
para morderlo.

8

Entre las venas
corre el barro puro íntimo
de una voz libre.

10

Noche ciudad
música hogar silencio
cantan en vano.

© Hernán Schillagi, 2002


***


De Contraluz (tankas), 2004-2006

3.
se abre la puerta
y un viento frío trae
lejanas voces
canciones que olvidaste
entre las mudas sábanas

6.
aquellos sueños
podrían despertar
y no entenderlo
entender que son parte
de una irreal vigilia


9.
qué fue memoria
la espada que no alcé
la voz convulsa
de un pájaro sediento
tu cuerpo tras la puerta

11.
claro la noche
se traba en los cristales
de la ventana
dentro una fuerte piedra
la libera en pedazos

13.
he descubierto
ayer tu nombre escrito
en la ventana
ahora me doy cuenta
la última lluvia juntos

20.
nos hacíamos
a la mar de aquel patio
sobre el ciruelo
piratas como nubes
y los monstruos abajo

para mi hermano

21.
de ciertos lados
donde la piel la sangre
se han invertido
donde una rosa blanca
se mancha de crepúsculo

23.
sola sentiste
a tus labios beberte
tal vez con ansias
o quizás te sobraba
la sed entre las piernas

26.
sin una duda
te fuiste de mi cuerpo
sombra mi sierva
te busco en los objetos
pero a quién te has atado

28.
no hay una historia
que no sea la nuestra
tinta y distinta
en libros que son noche
en noches que son lenguas

30.
a veces sueño
que he encontrado una caja
llena de focos
pruebo uno por uno
aunque sé que no encienden

© Hernán Schillagi, 2004-2006